jueves, 1 de diciembre de 2016

El gitano de los Crucificados.

El gitano de los Crucificados
Sevilla, 1.930.
Manuel de los Reyes García, el gitano que sirve de modelo para hacer imágenes de Crucificados.
Lo descubrió Rico Cejudo, ese gran Don José, pintor costumbrista sevillano, sabedor de cantes flamencos puros.
Un día de Primavera de 1925, iba una vez Rico Cejudo, a la caída de la tarde, paseando por la "Cava", medio campamento, medio ciudad de los buenos gitanos trianeros.
Estaba el chaval en la puerta de su casa (una de esas casitas sevillanas ahogadas por la calle, que con el tiempo ha ido subiendo de nivel y el zaguán se queda allá abajo, en lo hondo) y se fijó en él, en el renegrido tunante de pocos años.
Entonaba el mozo una media "granaina", de las de moda en voz baja; a un lado tenía un perro, al otro un gallo inglés al que no perdía de vista a pesar de su aparente ensimismamiento en el cante.
Le dijo Rico Cejudo al gitanillo:
-Oye, chaval, ¿quieres servir de modelo?
Se le quedó mirando el gitano; de buena gana hubiese preguntado al señorito, qué cosa era servir de modelo; pero pensó que urgía saber antes otra cosa.
-¿Cuanto voy ganando?- dijo como buen gitano, el ignorante.
Sin duda lo que en este mundo interesa es saber el beneficio práctico que reportan las cosas, aún las cosas que no conocemos.....
-Tres pesetas -respondió el pintor-, pero eso es ahora; cuando te conozcan los pintores, empezarás a ganar más.
Los gitanos se asombran por pocas cosas; por otra parte tres pesetas no son cosa de asombro. Así que el chiquillo  apenas asintió con un encogimiento de hombros. Recomenzó una "soleá por lo bajini" y enseguida la interrumpió para preguntar:
-¿que es lo que tengo que hasé?-
Realmente, lo primero que importa saber después de saber lo que ganamos, es a costa de qué esfuerzo lo vamos a ganar.
Pues mira, vente mañana a las seis, por.....
El modelo posando para un Cristo de la Expiración. Dolor sin fealdad, triste sombra que con un poco de arte ha de convertirse en la divina tragedia de morir resucitando.
Tenía entonces diecinueve años, una fragua que heredó de su padre y un burro. Ahora tiene veinticuatro y menos esto de la edad todo sigue igual. ¡Ah, no!, las tres pesetas que empezó ganando también han cambiado y son ahora un duro; siete pesetas, por una hora; por hora y media, por dos lo más; y esperanzas no le faltan. Véase:
-Güeno, home, güeno-, hágame usted esos apuntes que dise que me va a jasé, en Madrid a vé si me sale un pintó que me contrate por mil pesetas y la fonda pagá... Y entonse me voy a donde sea, porque asín como estoy ahora, yo no le doy importasia a esto de copiarme lo pintore. Yo lo que trabajo é en mi ofisio; lo otro si, claro pá mi gastiyo y arguna prenda que me compre, ¿usté comprende?....
El gitano modelo en una de sus "poses", de cuya humana realidad sacará después la exaltación del imaginero el más hondo poema de los siglos.
-¿No estás orgulloso de ser un hombre modelo, como si dijéramos, un rey de la belleza?, ahora que está de moda eso de Miss España, Miss Cuba, usted bien puede considerarse "Mister Triana"...
Pero él no parece darle a esto mucha importancia; todo lo lleva con calma, con esa calma gitana con que sin duda abate el martillo sobre un hierro, para hacerlo alcayata....Herrero desde chico y gitano desde Dios sabe que generación, solo a la fragua, confía su vida y en ella pone, si no entusiasmo, tenacidad y un poco de amor propio. ¿Orgullo en lo otro? ¡Pché!. El explica su preeminencia así:
-Totá, que uno está bien hecho, vamos, entienda usted, que tiene uno las líneas mú al iguá, porque......¡Como están tan trabajas!....
Dentro de tener "las líneas muy al igual porque las tiene muy trabajás", como dice él, los pintores y sobre todo los escultores, pronto le encontraron una especialidad.
Los escultores encontraron en la constitución de su tórax la anatomía angostada del Crucificado.
¡Ah!, pero si él se explica el por qué lo escogen los pintores para hacer sus discóbolos desnudos, que ya se sabe que es porque tiene las líneas muy al igual, aún no ha podido explicarse por qué le toman por modelo de sagrada imagen. Bien claro lo dijo ya cuando íbamos a entrar en su fragua, que se empeñó en que la viera:
- Yo no se por que me copian a mi pá imagen, porque yo tengo cara de persona,¿no verdá usté?
Y cumplida la misión de orientar al imaginero, cosa tan deleznable como un cuerpo humano. se convierte por gracia del arte, en el símbolo grandioso del Divino Redentor.
Manuel de los Reyes García posa en el Museo todas las tardes. Le ha servido también al escultor Sr. Brackembury, para un "Corazón de Jesús" que iba a rematar la fuente pública de "La Pasarela", y que no figura en las esculturas de dicha fuente. El joven escultor Sr. Illanes le ha hecho ya dos Crucificados; recientemente este notable imaginero ha terminado un "Cristo de la Expiración" para una cofradía de Morón, cuya imagen se expone actualmente (1930) en la Sociedad Económica de Amigos del País, de Sevilla; también para dicha talla ha servido de modelo Manuel de los Reyes. Todo esto es parte de lo más saliente, pero no lo único, espero algún día, saber algo más de él. Y ya os lo contaré.

Fuente: Reportaje de Francisco Coves, rescatado para ustedes, de una revista original, de mi propiedad.

¿Les recuerda esta historia en algo, a una leyenda de un Crucificado de Sevilla?

domingo, 20 de noviembre de 2016

El crimen de Fuencarral, o de la plancha.

El Crimen de la calle Fuencarral
( ó Crimen de la Plancha).
San Sebastián, 1902. Casa situada en el barrio de Pasajes llamado Ancho, junto a la estación de ferrocarril donde estaba empleado en la nómina de la Compañía de los ferrocarriles del Norte, el padre de Cecilia Aznar Celamendi, hombre honrado y de los mejores antecedentes, a quien todos los compañeros y jefes, aprecian en extremo.
A esta casa y con sus ancianos padres volvió de nuevo a vivir Cecilia, poco después de enviudar, acompañada de su hijo de apenas un año y al que pasado un tiempo lo dejó con sus abuelos, para ella poder marchar a Madrid a trabajar en el servicio del Sr. Pastor, al que había conocido accidentalmente unos días antes en Irún.
Casa de Pasajes Ancho donde habitó Cecilia Aznar
La madre y el hijo de Cecilia Aznar
El padre y el hijo de Cecilia Aznar
Fotografías hechas a poco de saberse en Pasajes el drama de la calle de Fuencarral, donde apenas se daba cuenta este matrimonio de su terrible desgracia; viven consagrados a sus obligaciones, al cuidado de su nieto, a quién aman entrañablemente, y en la expresión de sus rostros se ve la pena que les embarga, por el crimen de su hija, y el triste porvenir que la suerte reserva a su nieto.
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La Víctima
A los diecisiete años, Pascual Manuel Pastor por la rareza de su carácter mantenía con su padre una mala relación; esta situación hizo que tomara la decisión de marcharse a vivir solo, a un piso entresuelo de la misma casa donde sus padres vivían.
Su posición económica era bastante holgada, ya que recibía de su padre una renta anual de quince mil pesetas. Profundamente religioso se convirtió al protestantismo.  Extremadamente delgado por una dieta severísima que llevaba, de pocos dulces y algo de fiambre, día tras día; más su forma de vestir un tanto extravagante, hacía que llamara la atención de todos. También era muy conocido por la zona de Moncloa, por sus paseos en coche de caballo todas las tardes a la misma hora, y por el derroche que hacía en desesperados intentos de seducir a mujeres, así, como los cambios continuos del personal femenino del servicio doméstico a su cargo.
Cuando el juzgado estaba llevando a cabo el reconocimiento de la casa del crimen, les llamó la atención que una persona de buena posición y después de muchos años viviendo allí, tuviese la casa casi vacía de muebles, había habitaciones que por mueblaje solamente tenían un baúl y algunas sillas; por lo que le la autoridad le preguntó al hermano del fallecido que estaba allí presente, si echaba en falta algo, a lo que respondió que no, que su hermano era de carácter excéntrico, que su rareza y estas excentricidades suyas venían de antiguo, y que esto fue lo que le llevó a abandonar la casa de sus padres. 
Último retrato de don Pascual Manuel Pastor.
Reproduzco este retrato del asesinado, fotografía que llevó a la Redacción de la revista B. N., persona tan respetable como el ilustre académico de Medicina don Nicolás Rodríguez Abaytúa, primo y administrador del Sr. Pascual Manuel Pastor.
El Sr. Rodríguez Abaytúa, fundadamente molesto por haber visto publicado en cierto periódico un supuesto retrato de su desgraciado pariente, retrato que en nada se parece al original, y que por sus condiciones  puede dar origen a errores respecto de la calidad social del difunto, rogándole publiquen la fotografía que se hizo Pastor el año pasado y en la que se representa al infortunado caballero tal como era: una persona de la mayor finura y corrección, perteneciente a una de las más distinguidas familias de esta corte.
Así se deduce también del reconocimiento hecho en la casa del crimen, y en la cual se ha comprobado que era el Sr. Pastor persona de delicadas aficiones artísticas y literarias, como lo prueba el hecho de haberse hallado en su habitación un ejemplar de la última novela del insigne Galdós, Las tormentas del 48, que se publicó uno o dos días antes del asesinato.
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El crimen
La versión que dio Cecilia Aznar a la Guardia Civil, fue que el Sr. Pastor la llamó con la campanilla de su alcoba, al objeto de que le sirviera agua caliente para su aseo, y que cumpliendo la orden de su amo, se presentó poco después con la vasija y el agua que colocó en el suelo, y al verla el Sr. Pastor junto a la cama le exigió la realización de actos deshonestos y repugnantes a su naturaleza, estableciéndose un forcejeo que logró sujetar a Cecilia al borde de la cama, además de amenazarla el Sr. Pastor con un bastón; consiguiendo desasirse tomó ésta una plancha que tenía sobre una mesa, con la que amenazó al Sr. Pastor. Tomándola éste por el brazo, consiguió echarla sobre la cama, entonces Cecilia le asestó un golpe en la cabeza con la plancha, a consecuencia del cual cayó el Sr. Pastor sobre el lecho.
Plancha de hierro con la que se cometió el crimen
Al verlo muerto sobre la cama, surgió en su mente la idea de apoderarse del dinero, con el único fin de poder salir de la casa.
Cama donde fue asesinado el Sr. Pastor.
En el juicio se demostró que el móvil de tan terrible crimen, fue el robo, y que lo que había sucedido en la alcoba del Sr. Pastor el día 22 de Junio de 1902, fue muy diferente a lo contado por Cecilia.
El cadáver presentaba nueve heridas, todas ellas en la cabeza y cara, ocasionando la fractura del cráneo, etc. etc.
Que Cecilia Aznar es culpable de haberse apoderado inmediatamente después de quedar muerto el Sr. Pastor de una petaca de su pertenencia, conteniendo bastante cantidad de billetes de Banco, de un portamonedas con un billete de 50 pesetas y otras monedas, todas de pertenencia del Sr. Pastor.
Retirada Cecilia de la alcoba, teniéndolo por muerto, se quitó la ropa, se dirigió a una pieza inmediata tomando de encima de la chimenea una petaca de cuero, y como reconociese que había allí más billetes se los apropió abandonando la otra.
También tomó Cecilia un billete de 100 pesetas de la petaca, y lo incluyó en una carta que puso en el correo, a su novio Francisco Fuentes, de Pasajes.
Provista del dinero salió Cecilia de la casa y entrando en un comercio de la misma calle se compró encajes, faldas y blusas de seda, entregando seis billetes de 100 pesetas, de las cuales abonó la cantidad según factura de 563 pesetas.
Mesa en la que se ven el paquete de bujías y los panecillos que por encargo de la criada Cecilia compró la portera de la casa, la caja de dulces que por la tarde compró el Sr. Pastor, y otros objetos que por su relación directa con las circunstancias del crimen no dejan de ser interesantes.
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 Fuga y detención de Cecilia Aznar
En su fuga Cecilia tomó un tren hasta Barcelona, donde nada más llegar se le acercaron dos tipos que ciertamente no son muy a propósito para inspirar confianza a nadie, pero como agentes o ganchos profesionales que eran, pronto se ganaron la confianza de esta invitándola a comer, y posteriormente la acercaron a la Fonda  "Verdura", a donde le llevan las cajas y cobran una comisión. Esa misma noche acuden los tres a un baile, y allí le presentan a Eulalia Esplugas, amante de uno de ellos.
Los encubridores de Cecilia, Francisco Garreta, Eulalia Esplugas y Jaime Iglesias "el inglesito"
Francisco Garreta pronto tuvo conocimiento de la realización del delito que se imputaba a Cecilia Aznar por la lectura de los periódicos que relataban dicho delito. A partir de entonces y tras hablar con ella, tuvieron conocimiento de que Cecilia quería salir del país, se ofrecieron a ayudarla y a encubrirla mientras tanto.
Cierto día le enseñó la petaca donde Cecilia conservaba el dinero sustraído al Sr. Pastor, y Garreta se encargó de destruir dicha petaca. La incauta de Cecilia se lo había puesto en bandeja a estos profesionales del engaño, que tramaron como quedarse con parte del botín. Pronto le buscaron  nueva posada en Puigcerdá, y se ofrecieron a buscarle barco para salir hacia las Américas. Al poco tiempo los dos hombres con intención de aliviarle el bolsillo, condujeron a Cecilia a la joyería "La Estrella de Oro", donde cobraron una importante comisión por la compra de alhajas que aquella hizo, por valor de 4753 pesetas . Y posteriormente la engañaron y amenazaron, para sacarle tres mil pesetas más, con las cuales huyeron los tres al Havre.
Joyería  "La Estrella de Oro", en Barcelona, donde Cecilia compró las alhajas
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Esta fotografía le sirvió a la Guardia Civil para identificar y detener a Cecilia Aznar, autora del crimen de Fuencarral.
La historia de esta foto fue un éxito periodístico del redactor fotógrafo Sr. Asenjo de B. y N. que se desplazó a Denia, pueblo donde había residido bastantes años Cecilia, y donde todo el mundo la conocía personalmente y daban todo género de pormenores acerca de su irregular existencia, de su carácter dominante y caprichoso y de sus fuerzas hercúleas.
No fue fácil al Sr. Asenjo obtener la fotografía deseada, pues aún cuando todos los habitantes de Denia decían haber visto bastantes retratos de ella, ninguno quería entregarlos ni indicar concretamente alguna persona que los poseyera.
En las gestiones realizadas por el redactor, le auxilió con tanto entusiasmo como desinterés el dueño del Hotel Fornos de Denia, D. Constancio Felipo, a quién se debe que la Justicia le pusiese cara a Cecilia, divulgando por toda España el citado retrato fotográfico.
Posada  "La Pascuala" donde vivió Cecilia, en Puigcerdá
El sargento Daniel Piernas, que llevó a cabo la detención, y los dos guardias de su mando que compartieron con él este servicio.
Casa donde estuvo presa Cecilia en Puigcerdá
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Cecilia es trasladada a la Cárcel de Mujeres de Madrid
A pesar del profundo misterio en que las autoridades habían procurado envolver el asunto, intentando evitar la curiosidad pública, fue muchísima la gente que acudió a la estación del Mediodía, deseosa de conocer a la autora del crimen que tiene indignado a todo el mundo.
Poco antes de llegar a la estación se detuvo el tren y bajó la criminal, acompañada por el teniente señor Mayo y fuerza de la guardia Civil a sus órdenes, subiendo todos a un ómnibus preparado para trasladar a la presa a la Cárcel de Mujeres, dando un gran rodeo. Esta circunstancia dio lugar a que muchísima gente pudiese llegar a las cercanías de la calle de Quiñones con la anticipación necesaria, siendo tal la aglomeración de personas en la citada calle, que se hizo preciso despejarla y formar un cordón de agentes del orden público en la calle Ancha de San Bernardo.
La rapidez con que avanzaba el coche y la preocupación de Cecilia, que no dejó ni un momento de taparse la cara con el abanico, impidieron a la mayor parte del público satisfacer su curiosidad.
Cecilia Aznar después de apearse del tren cerca de la estación
Cecilia dirigiéndose al coche que había de conducirla a la cárcel
La Fuerza del Orden público despejando la calle de Quiñones
Aspecto de la calle de Quiñones al descender del coche, la presa

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En el Veredicto del Jurado, dado a conocer el sábado 14 de Febrero de 1903, fue Cecilia encontrada culpable  y condenada a muerte. Una vez en la cárcel demostró un gran amor maternal, - rogó y consiguió que le dejasen vivir con ella en la cárcel a su hijo-, además demostró Cecilia una conducta ejemplar durante su estancia en la misma. 
Posteriormente apeló, y su sentencia  fue conmutada por cadena perpetua. Cuando estalló la guerra Civil en algunas zonas aún republicanas, entre ellas Alcalá de Henares, las cárceles fueron abiertas, y a partir de entonces nada más se supo de Cecilia. 
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